La comunicación
asertiva viene desde nuestra mente subconsciente. En
realidad, cuando nos comunicamos asertivamente,
estamos dando a entender clara y concretamente nuestro punto de vista y lo que
queremos lograr. Nuestro mensaje transmitido debe poder ser interpretado
tal y como queremos que sea interpretado. Generalmente estamos acostumbrados a
dar rodeos cuando tememos a la reacción de los demás, a lo que vayan a pensar
de nosotros y a si estarán a favor o en nuestra contra.
Para lograr la
comunicación asertiva se recomienda ”establecer un buen
contacto visual, mantener una posición
corporal relajada, utilizar un tono de voz
claro y sostenido, manejar un vocabulario asertivo (“Yo pienso”, “Yo siento”,
“Yo quiero”), y palabras de colaboración (“Vamos a ver”, “¿Cómo podemos
resolver esto?”), además de demostrar interés (“¿Qué piensas tú?”, “¿Qué ves?”)
Es
importante la investigación de la audiencia, nos permitirá conocer sus gustos,
sus mecanismos de selecciones de productos o servicios, sus hábitos de consumo,
los medios de su preferencia y los momentos en que tiene acceso a ellos. Esta
información nos funcionará para hacer un retrato del público meta y basarnos en
él para construir nuestra estrategia. Desde el objetivo hasta el presupuesto.
Todas las decisiones tienen que tomarse basándose en la audiencia.

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